No corras...anda despacio

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José iba en su nuevo automóvil, un gran Jaguar a mucha velocidad.

 

¿La razón? Llegaría tarde al trabajo si no corría.

 

Su automóvil Jaguar rojo brillante, era una de sus mas preciadas posesiones, cuando súbitamente... ¡Una piedrecilla se estrelló en la puerta de atrás!

 

José frenó el auto y dio reversa hasta el lugar de donde la piedrecilla había salido.

 

Se bajó del automóvil y vio a un niño sentado en el piso. Lo agarró, lo sacudió y le gritó muy enojado: ¿Qué demonios andas haciendo? ¡Te va a costar muy caro lo que le hiciste a mi auto! ¿Por qué me tiraste la piedra?

 

El niño asustado, le contestó:"Lo siento, señor, pero no sabía qué hacer, mi hermano se cayó de su silla de ruedas y está lastimado, y no lo puedo levantar yo solo. Nadie quería detenerse a ayudarme!"

 

El rostro de José cambió, volvió en sí y se fue a levantar al joven, lo sentó en su silla de ruedas, y lo revisó. Vio que sus raspaduras eran menores, y que no estaba en peligro.

 

El niño pequeño continúo su camino empujando a su hermano en la silla de ruedas hacia su casa. José caminó lentamente a su Jaguar, pensando... en que en la vida no hay que correr mucho...porque hay gente que nos necesita.

 

 

Preguntas:

- ¿Andas apresurado que no te detienes a escuchar a tus hijos?

- ¿Tienes tantas cosas importantes que hacer que olvidas lo más trascendente?

- ¿Te has detenido hoy día para agradecer a Dios o solicitar su ayuda en los desafíos de la vida?

 

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