Carta a mi hijo que quise ver:        INICIO

Querido hijo:

 

Te escribo una carta que nunca leerás. Sin embargo, quiero que sepas algunas cosas; quiero decírtelas porque la vida tiene cosas maravillosas, como el amor de tu madre, y otras duras y difíciles; quiero contártelas por que te amo.

 

Hijo mío, te amo, a pesar de que todavía no te conozco, y creo que jamás te conoceré.

 

¿Sabes? Si fueras niña, quisiera que fueras como tu madre, dulce, cariñosa, y con una sonrisa que cautivara a todos.

 

Juntos, con tu madre arreglaríamos tu habitación, donde todo sería pequeño, de acuerdo a tu tamaño. Tu mamá haría las cortinas para tus ventanas, llenas de florcitas, las que por las mañanas correríamos y el sol daría en tu rosada carita, para despertarte a un nuevo día. También ella cosería tus sabanitas y tejería tus primeros escarpines, que serían tan pequeñitos, que a mis dedos casi les quedarían chicos.

 

Con cartulina te fabricaría unos pajaritos que con tu mamá colgaríamos del techo, y serían tu motivo de gozo, cuando por la ventana abierta entrara la brisa y los moviera. Lloraríamos de alegría cuando dijeras "mamá" por primera vez, o cuando tus pequeños pies comenzaran a dar sus primeros pasitos.

 

Estoy seguro que serías compañera de tu madre y juntas aprenderían cosas lindas, y cuando yo llegara por las noches correrías y te abrazarías a mis piernas mientras tu mamá con amor me besara.

 

Si fueras varón, seríamos compañeros. Y yo me sentiría feliz, cuando viera que con valentía a pesar de tu niñez defendieras a tu mamá y la cuidaras.

 

Hijo, sé que crecerías fuerte y sano, también aprenderías de mis errores y no los cometerías; de la misma manera tu madre te enseñaría a ser gentil y cortés.

 

Al crecer tendrías que enfrentar la vida, y lo harías con valor como debe ser, te encontrarías con personas buenas de las cuales podrías aprender mucho, pero también hallarías seres ruines que querrían hacerte daño; deberías ir por la vida y abrir tus manos a los demás, pero no del todo, alguno procuraría quitarte todo lo que tienes.

 

Mi querido hijo, ya he llorado por ti y sé que lo seguiré haciendo, tu mamá también lloró; por que te amó mucho, también tu hubieras llorado por algunas cosas injustas.

Hijo, quisiera que sepas que amé a tu madre con todo mi corazón, tu también la habrías amado.

 

Una cosa más mi querido, recién había comenzado tu vida y ya te veía corriendo con tus mejillas enrojecidas, y una sonrisa en tus labios. Pero también sé como te lo dije al principio, nunca leerás esta carta... tampoco reirás, ni llorarás, ni serás cortés ni amable, por que nunca verás la luz. Ayer fuiste asesinado por un médico inescrupuloso, que prometió a tu madre que todo saldría bien. Ella también murió

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2006. Alfonso Paredes Aguirre