Una carta para que te vaya bien         INICIO

Estimada Elizabeth:

 

Traigo del Deuteronomio 4:40  las palabras con que titulo esta carta. Y las traigo por dos razones. Una de ellas consiste en que sintetiza el deseo más ferviente de mi corazón con respecto a ti. La otra, en que fueron dichas en circunstancias que en cierto modo son similares a aquellas en que tú te hallas ahora.

 

Encontrarás a veces que las cargas de la vida y las circunstancias en que te mueves serán tales que pesarán sobre tu corazón como pesa el hierro o el plomo. Y te sentirás deprimida. Las noches no tendrán estrellas y los días serán pesadamente grises. Esa depresión , trae el desánimo y el desánimo la sensación de  fracaso.

 

Encontrarás a veces que las cargas de la vida y las circunstancias en que te mueves serán tales que pesarán sobre tu corazón como pesa el hierro o el plomo. Y te sentirás deprimida.

 

Las noches no tendrán estrellas y los días serán pesadamente grises. Esa depresión , trae el desánimo y el desánimo la sensación de  fracaso.

 

Y  después de hacerlo, rectifica lo que debas rectificar. No olvides que una cosa aparentemente pequeña, puede convertirse en algo sumamente grave si no lo detienes a tiempo. Por eso conviene actuar a tiempo.

 

Sigue manteniendo tu buen humor. Quiero designar con ella una combinación de alegría, optimismo y capacidad para ver el lado risueño de las cosas.

 

Por fin, mi último consejo en esta carta. No veas en estas mis palabras reproche alguno, porque no lo hay. Estoy orgulloso de ti como prima. Sin embargo, no por eso debo dejar de decirte que debes guardar para tus padres ahora y siempre el más sincero respeto.

 

Nadie como ellos te ama, nadie como ellos quiere tu bien. Presente, sé cariñosa con ellos y hazles saber que les amas. Ausente, que nunca les falte la alegría de tus e-mails. A ellos les interesa todo lo que haces, tienen profundo interés en verte progresar.

 

Dales la suprema alegría de saber que su hija es una persona de bien.

Hasta pronto y que Dios te bendiga siempre.

 

Braulio Pérez Marcio  (carta adaptada)

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2006. Alfonso Paredes Aguirre